
Estados Unidos es y siempre ha sido una república presidencialista y federal. Falso. En una ocasión estuvo gobernada por un emperador, quizás el mejor gobernante que ha tenido nunca. Hablamos del sin par Joshua Abraham Norton, autoproclamado emperador de EE. UU. Pero comencemos por el principio...
Joshua A. Norton nació presumiblemente en Inglaterra en torno al 1815. Hasta su llegada en 1849 a San Francisco no se sabe demasiado de su vida. Lo poco que sabemos es que vivió en Sudáfrica y que llegó a EE. UU. con una cierta cantidad de dinero que dedicó a la inversión. Durante un tiempo le fue bien, pero la cagó al empezar a invertir en arroz de forma masiva, ya que por culpa de una importante llegada de este producto los precios se derrumbaron y se arruinó.
No tenía un puto dólar, y para colmo de males estaba asqueado de la política que ejercían los gobernantes de aquella época. El país debía cambiar y él lo sabía, así que envió el siguiente anuncio a los periódicos: "En la petición y el deseo perentorio de una gran mayoría de los ciudadanos de estos Estados Unidos, yo, Joshua Norton, antes de la Bahía de Algoa, del Cabo de Buena Esperanza, y ahora por los pasados 9 años y 10 meses de San Francisco, California, me declaro y proclamo emperador de estos Estados Unidos; y en virtud de la autoridad de tal modo envestida en mí, por este medio dirijo y ordeno a los representantes de los diferentes Estados de la Unión a constituirse en asamblea en la Sala de Conciertos de esta ciudad, el primer día de febrero próximo, allí y entonces se realizarán tales alteraciones en las leyes existentes de la Unión como para mitigar los males bajo los cuales el país está trabajando, y de tal modo justificar la confianza que existe, tanto en el país como en el extranjero, en nuestra estabilidad e integridad."
Autoproclamado emperador, su siguiente decreto anunciaba la disolución del congreso y la destitución del presidente a causa de la corrupción. A partir de ahora gobernaría él. Con dos cojones.
El Emperador Norton I se paseaba por las calles ataviado con un elegante traje imperial que hacía honor a su distinción, faltaría más. Se dedicaba a inspeccionar las alcantarillas y a comprobar el correcto funcionamiento del horario de autobuses. Además siempre iba convenientemente escoltado con sus dos perros: Lázaro y Bummer. Cuando falleció el primero se estableció un luto oficial y, cuando la espichó el segundo, el mismísimo Mark Twain le escribió un bonito epitafio que anunciaba que murió "con muchísimos años y muchísimo honor, enfermedades y pulgas".
Entre las medidas que tomó durante su mandato estableció una multa para todo aquel que se refiriese a la gloriosa ciudad de San Francisco con el vulgar nombre de Frisco. También impuso un impuesto semanal a los tenderos y bancos. Lo curioso es que casi todo el mundo pagaba.
El Emperador era un hombre querido por sus súbditos. Era invitado a comer y a todas las representaciones teatrales. De hecho, se comenta que nadie se sentaba hasta que llegaba a su asiento. Cada domingo iba a una iglesia distinta para no causar problemas de celos entre las distintas comunidades. En una ocasión, fue detenido por vagabundear. La gente montó en cólera y el Emperador fue liberado y se le pidieron disculpas repetidas veces.
Cuando estalló la guerra civil convocó a Lincoln y a Jefferson Davis para mediar entre ellos. Como nadie compareció ordenó un alto el fuego hasta que él tomase su imperial decisión. Por desgracia, nadie le hizo caso.
Tanto le seguía la gente el rollo que se aceptaban los billetes que él mismo hizo y que incluso se podían cambiar por dólares.
Nuestro querido emperador se dio cuenta de que sus vecinos mejicanos necesitaban su ayuda, así que hizo el siguiente anuncio:“Dada la incapacidad de los mexicanos de regir sus propios asuntos, yo, Norton I, asumo el papel de Protector de México”.
Norton trataba bien a su pueblo, era magnánimo y solidario, pero también fue un puto visionario: una de sus ordenes fue construir un puente que uniese Oakland y San Francisco, justo donde hoy podemos ver el famoso Golden Gate. Seguro que mucha gente se rió en su momento, ahora ríe él en su tumba.

Nadie vive eternamente (ni siquiera Mick Jagger) y el Emperador Norton I de EE. UU. y Protector de México murió de una apoplejía el 8 de enero de 1880. A su entierro acudieron miles de personas ya que, como ponía en su epitafio: "El Emperador Norton no mató a nadie, no robó a nadie, no se apoderó de la patria de nadie. De la mayoría de sus colegas no se puede decir lo mismo.".

Un siglo después (aproximadamente) Neil Gaiman le dedicó un capítulo de su genial serie Sandman en la que se nos da una particular explicación de como nuestro amigo llegó a ser emperador.
Joshua A. Norton nació presumiblemente en Inglaterra en torno al 1815. Hasta su llegada en 1849 a San Francisco no se sabe demasiado de su vida. Lo poco que sabemos es que vivió en Sudáfrica y que llegó a EE. UU. con una cierta cantidad de dinero que dedicó a la inversión. Durante un tiempo le fue bien, pero la cagó al empezar a invertir en arroz de forma masiva, ya que por culpa de una importante llegada de este producto los precios se derrumbaron y se arruinó.
No tenía un puto dólar, y para colmo de males estaba asqueado de la política que ejercían los gobernantes de aquella época. El país debía cambiar y él lo sabía, así que envió el siguiente anuncio a los periódicos: "En la petición y el deseo perentorio de una gran mayoría de los ciudadanos de estos Estados Unidos, yo, Joshua Norton, antes de la Bahía de Algoa, del Cabo de Buena Esperanza, y ahora por los pasados 9 años y 10 meses de San Francisco, California, me declaro y proclamo emperador de estos Estados Unidos; y en virtud de la autoridad de tal modo envestida en mí, por este medio dirijo y ordeno a los representantes de los diferentes Estados de la Unión a constituirse en asamblea en la Sala de Conciertos de esta ciudad, el primer día de febrero próximo, allí y entonces se realizarán tales alteraciones en las leyes existentes de la Unión como para mitigar los males bajo los cuales el país está trabajando, y de tal modo justificar la confianza que existe, tanto en el país como en el extranjero, en nuestra estabilidad e integridad."
Autoproclamado emperador, su siguiente decreto anunciaba la disolución del congreso y la destitución del presidente a causa de la corrupción. A partir de ahora gobernaría él. Con dos cojones.
El Emperador Norton I se paseaba por las calles ataviado con un elegante traje imperial que hacía honor a su distinción, faltaría más. Se dedicaba a inspeccionar las alcantarillas y a comprobar el correcto funcionamiento del horario de autobuses. Además siempre iba convenientemente escoltado con sus dos perros: Lázaro y Bummer. Cuando falleció el primero se estableció un luto oficial y, cuando la espichó el segundo, el mismísimo Mark Twain le escribió un bonito epitafio que anunciaba que murió "con muchísimos años y muchísimo honor, enfermedades y pulgas".
Entre las medidas que tomó durante su mandato estableció una multa para todo aquel que se refiriese a la gloriosa ciudad de San Francisco con el vulgar nombre de Frisco. También impuso un impuesto semanal a los tenderos y bancos. Lo curioso es que casi todo el mundo pagaba.
El Emperador era un hombre querido por sus súbditos. Era invitado a comer y a todas las representaciones teatrales. De hecho, se comenta que nadie se sentaba hasta que llegaba a su asiento. Cada domingo iba a una iglesia distinta para no causar problemas de celos entre las distintas comunidades. En una ocasión, fue detenido por vagabundear. La gente montó en cólera y el Emperador fue liberado y se le pidieron disculpas repetidas veces.
Cuando estalló la guerra civil convocó a Lincoln y a Jefferson Davis para mediar entre ellos. Como nadie compareció ordenó un alto el fuego hasta que él tomase su imperial decisión. Por desgracia, nadie le hizo caso.
Tanto le seguía la gente el rollo que se aceptaban los billetes que él mismo hizo y que incluso se podían cambiar por dólares.
Nuestro querido emperador se dio cuenta de que sus vecinos mejicanos necesitaban su ayuda, así que hizo el siguiente anuncio:“Dada la incapacidad de los mexicanos de regir sus propios asuntos, yo, Norton I, asumo el papel de Protector de México”.
Norton trataba bien a su pueblo, era magnánimo y solidario, pero también fue un puto visionario: una de sus ordenes fue construir un puente que uniese Oakland y San Francisco, justo donde hoy podemos ver el famoso Golden Gate. Seguro que mucha gente se rió en su momento, ahora ríe él en su tumba.

Nadie vive eternamente (ni siquiera Mick Jagger) y el Emperador Norton I de EE. UU. y Protector de México murió de una apoplejía el 8 de enero de 1880. A su entierro acudieron miles de personas ya que, como ponía en su epitafio: "El Emperador Norton no mató a nadie, no robó a nadie, no se apoderó de la patria de nadie. De la mayoría de sus colegas no se puede decir lo mismo.".

Un siglo después (aproximadamente) Neil Gaiman le dedicó un capítulo de su genial serie Sandman en la que se nos da una particular explicación de como nuestro amigo llegó a ser emperador.


4 insultos y/o descalificaciones:
Desconocía a este personaje y su historia por completo, y la verdad es que encaja perfectamente con la historia del para mí país (que no población) más friki del planeta.
Yo sí había oído hablar de él, no sé dónde (en el foro de Escolar, creo). Genial el detalle de invertir en el arroz en plena bajada de precios, creo que Castro hizo algo parecido con el azúcar :D. Dice mucho a favor de la gente el que le siguieran el juego hasta llegar a aceptar su dinero, supongo que aquí haríamos lo mismo pero sólo durante una semana.
La clase política estadounidense, fuera del aburrido bipartidismo, tiene a gente tan peculiar como éste o como un tal Jonathon, algo así como el sosias estadounidense de Pupano (iba a linkar a su página, pero ya no existe), creo que EEUUA no es ni de coña un país tan friki como Japón. Aquí tenemos al Elvis que ha llegado a alcalde de un pueblo catalán, que también es digno de mención.
¡Qué webos, el Emperador! Permiso de cita en lo mío, y en el foro de Radio Nikosia.
¡¡¡Y el foro de Ejcolar ej una mieeeerda!!! XDDDDDD
Permiso concedido. ;)
Por cierto, os recomiendo que os miréis el cómic de Gaiman en el que trata este tema. Está bastante curioso.
Publicar un comentario en la entrada