Normalmente el 19 de junio sería una fecha más o menos celebrada por mí, ya que es la efemérides de la primera matrícula de honor que saqué en la carrera (cuando pensaba que sería imposible que yo sacara eso alguna vez). Pero por desgracia los negros designios de la realidad han hecho que esta fecha sea tan siniestra como una película española sobre la guerra civil con colaboraciones de David Lynch y banda sonora de Celine Dion, o puede que más aun. Ya se habrán enterado todos de la noticia: José Luis Cantero Rada, mucho más conocido públicamente como El Fary, falleció ayer por la mañana a la edad de 69 años. No hay necesidad de exponer públicamente su vida personal ni artística, porque ya lo han hecho casi todos los medios de comunicación generalistas, pero sí creo necesaria una defensa de este personaje, tan denostado musicalmente por la mayoría de la gente.
Tengo que empezar diciendo que no me gusta la música del Fary. Le tengo aprecio a su obra como parte de la cultura popular española, tan profusa y variada ella, pero me siento incapaz de ponerla al nivel de cosas que verdaderamente me gustan, ya sea Aviador Dro, Die Fantastichen Vier o Nobuo Uematsu. Ahora: la música del Fary, aun sin gustarme, me parece música de bastante calidad. Es cierto que en mi famosa colección de inframúsica incluyo algunas canciones suyas, pero el término no es siempre despectivo (como bien sabe el señor Hibiki13), sino que se puede referir a rarezas. En este caso, el Fary es una rareza por dos motivos: en primer lugar, porque es un tipo de música que ya no se hace (más o menos se puede considerar rumba, estilo totalmente muerto desde que los Torete-wannabes se pasaron al flamenquito de los cojones); y en segundo lugar, porque a pesar de que el término Fary deriva de Rafael Farina, con cuya voz presenta una palpable similitud, el señor Cantero tenía estilo propio, algo de lo que carecen el 95% de los músicos españoles actuales mínimamente mainstream. Por no hablar de que sabe cantar y no lo hace mal, justo lo contrario que el cabezafregona de Bisbal y toda la piara de OT. En fin, no conozco con profundidad su obra, así que sería absurdo hacer una reseña... sólo decir, al respecto de esto, que el Fary tiene bastantes más registros, y no todo son Toritos, Apatrullandos y Mandangas. A pesar de haber escuchado poco, más de una vez me ha sorprendido escuchar ciertas cosas por su parte.
Como personaje público, casi toda la población española está de acuerdo en que el Fary llevaba la palabra "entrañable" tatuada en la frente. Puede ser porque nunca se metía con nadie (recordemos la famosa anécdota de la letra de Torrente), porque no entraba en política, o porque la combinación de su baja estatura con su perenne sonrisa le daba un simpático aspecto de persona inofensiva. En suma, era alguien cuya presencia nunca sobraba. No por nada decía Santiago Segura que le daba ganas de darle un abrazo al Fary cada vez que lo veía. A donde quiero llegar es a que muy pocas veces, o hasta diría que nunca, he visto a alguien caer bien a tanta gente. Cierto, tras la muerte son pocas las voces que critican al muerto, pero es que en este caso no he visto ni una. ¿No es sorprendente que en un país en el que la envidia es el deporte nacional, no haya una sola voz que hable mal de un hombre que vivía en una mansión? Tal es el carisma del Fary. Incluso se obvia generalmente el hecho de que apadrinó artísticamente a Melody, acaso el único punto negro de su carrera.
Realmente no puedo decir nada más que no se sepa. El Fary: figura pública, autor de innumerables canciones y hasta actor. Si alguien de la talla de Vomitón contaba en su blog que "tan solo llegaría a los puños por dos grupos: los rolling y el Fary", es por algo. El Fary, el más grande, aunque de estatura fuera el más pequeño. El Fary: quizá un icono del posmodernismo en una España falsamente moderna, quizá un único artista auténtico entre mil, quizá un símbolo de lo poco bueno que tenía España hace 40 años, quizá una prueba de que no estamos educando musicalmente a las nuevas generaciones. La historia le juzgará, pero por el momento tiene todas las de ganar. Recuérdenlo la próxima vez que hagan un viaje en coche y vean por esas carreteras de la España profunda un expositor triangular con los éxitos de Camela, El Pali y Rumba Pura: no todo lo que hay allí está sacado del último círculo del infierno.
Tengo que empezar diciendo que no me gusta la música del Fary. Le tengo aprecio a su obra como parte de la cultura popular española, tan profusa y variada ella, pero me siento incapaz de ponerla al nivel de cosas que verdaderamente me gustan, ya sea Aviador Dro, Die Fantastichen Vier o Nobuo Uematsu. Ahora: la música del Fary, aun sin gustarme, me parece música de bastante calidad. Es cierto que en mi famosa colección de inframúsica incluyo algunas canciones suyas, pero el término no es siempre despectivo (como bien sabe el señor Hibiki13), sino que se puede referir a rarezas. En este caso, el Fary es una rareza por dos motivos: en primer lugar, porque es un tipo de música que ya no se hace (más o menos se puede considerar rumba, estilo totalmente muerto desde que los Torete-wannabes se pasaron al flamenquito de los cojones); y en segundo lugar, porque a pesar de que el término Fary deriva de Rafael Farina, con cuya voz presenta una palpable similitud, el señor Cantero tenía estilo propio, algo de lo que carecen el 95% de los músicos españoles actuales mínimamente mainstream. Por no hablar de que sabe cantar y no lo hace mal, justo lo contrario que el cabezafregona de Bisbal y toda la piara de OT. En fin, no conozco con profundidad su obra, así que sería absurdo hacer una reseña... sólo decir, al respecto de esto, que el Fary tiene bastantes más registros, y no todo son Toritos, Apatrullandos y Mandangas. A pesar de haber escuchado poco, más de una vez me ha sorprendido escuchar ciertas cosas por su parte.
Como personaje público, casi toda la población española está de acuerdo en que el Fary llevaba la palabra "entrañable" tatuada en la frente. Puede ser porque nunca se metía con nadie (recordemos la famosa anécdota de la letra de Torrente), porque no entraba en política, o porque la combinación de su baja estatura con su perenne sonrisa le daba un simpático aspecto de persona inofensiva. En suma, era alguien cuya presencia nunca sobraba. No por nada decía Santiago Segura que le daba ganas de darle un abrazo al Fary cada vez que lo veía. A donde quiero llegar es a que muy pocas veces, o hasta diría que nunca, he visto a alguien caer bien a tanta gente. Cierto, tras la muerte son pocas las voces que critican al muerto, pero es que en este caso no he visto ni una. ¿No es sorprendente que en un país en el que la envidia es el deporte nacional, no haya una sola voz que hable mal de un hombre que vivía en una mansión? Tal es el carisma del Fary. Incluso se obvia generalmente el hecho de que apadrinó artísticamente a Melody, acaso el único punto negro de su carrera.
Realmente no puedo decir nada más que no se sepa. El Fary: figura pública, autor de innumerables canciones y hasta actor. Si alguien de la talla de Vomitón contaba en su blog que "tan solo llegaría a los puños por dos grupos: los rolling y el Fary", es por algo. El Fary, el más grande, aunque de estatura fuera el más pequeño. El Fary: quizá un icono del posmodernismo en una España falsamente moderna, quizá un único artista auténtico entre mil, quizá un símbolo de lo poco bueno que tenía España hace 40 años, quizá una prueba de que no estamos educando musicalmente a las nuevas generaciones. La historia le juzgará, pero por el momento tiene todas las de ganar. Recuérdenlo la próxima vez que hagan un viaje en coche y vean por esas carreteras de la España profunda un expositor triangular con los éxitos de Camela, El Pali y Rumba Pura: no todo lo que hay allí está sacado del último círculo del infierno.

No me puedo despedir sin ponerles algo del Fary. Por ejemplo, esto mismo.
10 insultos y/o descalificaciones:
A mí tampoco me gusta nada el Fary (musicalmente), pero nada. No sería capaz de escuchar un disco suyo. Pero lo que sí le reconozco es que, por lo menos, es original y único en su estilo.
Obviando la música, es innegable que era un tipo simpático, que caía bien a todo el mundo. Veremos lo que tarda telecinco en sacar mierda de él...
Creo que era un hombre querido por todos, y, al margen de mis preferencias musicales, he de decir que es un pena que ya no haya personas así en el mundo del espectáculo. Ahora todos buscan sus 15 minutos de fama, y si tiene que ser puteando a Fulanito, mejor... Una lástima.
D.E.P., me caia bien el tio, de hecho tuve el honor de servirle cuando trabajaba en el restaurante, era una persona noble.
¡Qué ilusión! ¡Nuestro primer Spam! Ya somos un auténtico blog.
Eso sí, no permito que mancillen la memoria del Fary, de modo que lo mando a la mierda.
Bueno ya lo habeis dicho todo vosotros, que mas decir salvo, un minuto de silencio por ese gran artista EL FARI.
PD: ¿Que decia el Spam no lo leí?
Nada, una chorrada de venta de camisetas personalizadas. Estaba en portugués, curioso.
Se me hace un poco raro leer dos post seguidos, uno sobre Django Reinhardt y otro sobre Fary.
En Vallekas le teníamos cariño. Siempre nos recordaba, y siempre nos quiso.
Ah, Karnaugh, tarde. Nada.
No tardaron nada.
Ya, bueno, lo de los programas del corazón es tan sumamente repulsivo que yo paso ya, prefiero hacer como si no existieran porque si no me pongo de muy mala leche.
Hacen falta más programas como Sé Lo Que Hicísteis.
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